Marzo 8, 2018

Katy Perry en Chile: Un viaje por el universo, el tiempo y la tecnología

Equipo Redacción

El esperado regreso de Katy Perry a nuestro país nos tenía bastante expectantes, ya que la cantante es una de las voces del pop más populares del mundo gracias a la calidad de su show.

Un público estaba compuesto en su mayoría de adolescentes que no alcanzaron a llenar la Pista Atlética, algunos de los cuales esperaron desde muy temprano en la fila para hacer ingreso al recinto.

El solista chileno Augusto Schuster fue el encargado de ser la antesala del show de Katy, quien había sido elegido por la artista y que además se había presentado anteriormente en el Festival de Viña.

Casi puntual a las 21:00 hrs comenzaba con una introducción en donde el ojo que compone el escenario se abría para proyectar un universo como el inicio de un viaje hacia otro planeta y tiempo, mientras aparecía Katy Perry vestida de un traje de la bandera chilena brillante desde el final de la pasarela entre el humo para interpretar la canción “Witness” que le da el nombre al tour.

Cada canción contaba una historia y tenía sus elementos propios, que iban de diferentes influencias, muchas recordaban a la teatralidad de otras bandas como The Residents, o al uso tecnológico de Kraftwerk, también el vestuario era un arte por sí solo, reconociendo fácilmente elementos del cubismo como en el trabajo de Sonia Delaunay o del cantante Klaus Nomi, con la particularidad del brillo y el glamour de Katy Perry.

El show estaba compuesto de 5 actos en los que nos relatan distintas situaciones pero que seguían conectadas, todas empezaban con un video de introducción siendo el viaje en el tiempo, uno de los más particulares, porque del espacio exterior pasamos a los bosquejos de la relatividad del tiempo de Einstein mezcladas con visuales vaporwave y de colores pasteles que nos retrocedian en el tiempo y proyectaban fotos personales de la cantante desde su infancia hasta ahora. Así comenzaban a sonar sus éxitos más antiguos y de sus inicios como “Teenage Dream”, “Hot N Cold”, “I kissed a girl”, con un vestuario que tenía un peto con luces led que proyectan diferentes figuras a lo que iba la canción.

El tercer acto vemos a Katy encarnando a un ser de otro planeta, o de una tribu más pequeña de insectos que luego la coronaba para sacrificarla y darla a una planta carnívora que era parte del escenario.

En el acto que seguía, partíamos de algo más etéreo. Unas maquetas de planetas se instalaron en el escenario mientras la cantante subía con una guitarra que tenía la forma de la bandera chilena, hablando sobre el cariño de sus fans para luego interpretar sus canciones más íntimas como “Wide awake” y hablarnos sobre el empoderamiento de nosotros mismos, sobre atrevernos a ser quienes realmente somos, un mensaje que siempre ha llevado la cantante, que de la misma forma ha demostrado apoyo a las diversidades sexuales. En la canción “Power” la artista se paraba al final de la pasarela para ser elevada junto a unas alas que simulaban un suave vuelo.

Como final, nos sumergimos a las gráficas de los videojuegos, al neón, al pixel, y nuevamente al baile. Canciones como “Part of me”, “Swish Swish”, “Roar”, y “Firework” finalizaban el concierto.

Tal como se lo propuso Katy Perry, logró realizar un espectáculo inteligente, divertido y lleno de música, en donde ella es la estrella por su flamante voz, pero a la que se le van sumando varios elementos que forman parte de un todo, y no deja nada al azar, pero sí al juego. Tanto los músicos y el grupo de baile que acompañaban a la cantante eran de gran calidad, y cada objeto puesto en el escenario formaba el imaginario de Witness Tour.

Sin ser fan de la artista, su espectáculo se quedó dentro de mis top de favoritos, por ser uno de los más diversos e integrales que he presenciado.

✍🏽 © Andy González – 📸 © Checho García Pardo / Recital.cl

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