Nov 12, 2017

Green Day en Chile: Amor, pasión y locura

Equipo Redacción

El estadio donde Audax Italiano hace de local en el torneo chileno de fútbol es perfecto para disfrutar de música en vivo, pues permite una cercanía física mayor entre los artistas y el público, lo que a la postre juega a favor del espectáculo, tal como ocurrió con el recital de Green Day en Chile.

De acuerdo a la productora Lotus, fueron el show de Billie Joe Armstrong, Tre Cool y Mike Dirnt contó con un marco de 16 mil personas, que lo dejó todo desde la cortina musical que incluyó “Bohemian Rhapsody” de Queen y “Blitzkrieg Bop” de Ramones.

Ya con Green Day en escena bastaron los primeros sones de “Know Your Enemy” para que el Bicentenario de la Florida fuera epicentro de velada de “amor, pasión y locura” como propuso el propio Billie, músico que conminó a un fan a subirse a una pasarela ubicada en el sector de cancha y hasta le prestó el micrófono. Ese joven no cabía en sí en su dicha y coronó todo lanzándose hacia el público.

La nota preocupante vino mientras sonaban “Bang Bang” y “Revolution Radio”, ya que la presión de la gente generó desmayos y algunos problemas para respirar en una treintena de personas, quienes una a una fueron diligentemente asistidas por personal de seguridad y de salud, y tras guardar minutos de reposo pudieron reubicarse en cancha a vivir al resto del show.

Confeti, llamaradas y sobre todo un pulcro sonido fueron la tónica de este concierto que se enmarca en la gira promocional del último disco de Green Day, pero donde tiene gran protagonismo el disco “American Idiot”, y por supuesto himnos del pop punk como son  “Basket Case”, “She” y “When I Come Around”, entre otras.

Fiel al libreto de la actual gira, Billie Joe enfatizó que esta “no era una fiesta política. Esto es una celebración. Una iglesia de punk rock y rock and Roll”. A su vez llamó a olvidarse de las redes sociales y concentrarse en vivir el concierto, aunque también solicitó encender las luces de sus celulares como ingrediente del karaoke colectivo.

Cada tanto tomó una bandera chilena y dejó en claro que el chileno era el mejor público del mundo, algo que antes repitió en Argentina.

Hubo muchos regalos en la velada, por ejemplo al encarar  “Knowledge” pidió un refuerzo y un fan se sumó como guitarrista, y tras la ejecución de la pieza original de Operation Ivy le obsequiaron el instrumento. En la despedida un platillo de la batería fue a parar a manos de otro feliz seguidor, recuerdos tangibles de una noche que se resume con otra postal. En el sector de cancha nos topamos con una madre, su esposo y su hijo de unos 12 años de edad coreando los temas de Green Day, cruce intergeneracional que demuestra que la familia que escucha música unida jamás será vencida.

Green Day en Estadio Bicentenario

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