Mayo 25, 2018

Euforia en el debut de Harry Styles en Chile

Equipo Fotografía

Una pantalla horizontal sobre el escenario preparaba el entusiasmo por ver al ex One Direction que llegaba por tercera vez al país. Esta vez como la gran estrella de la noche, presentando un alabado debut y antecedido por un no menos llamativo show de apertura. Leon Bridges, reconocido como una de las grandes promesas del soul, cautivó a la fanaticada de Harry Styles con su talento vocal y movimientos cadenciosos.

Es más, el estadounidense que hace pocas semanas lanzó su segundo álbum Good things, conquistó por su pulcro show y banda de 6 músicos, pero también se ganó los cánticos de Mijito rico que no sólo estaban reservados para Styles. Su presentación, elegante, y musicalmente atractiva en matices, quizá pecó de poca conexión con el público. Un entusiasmo que no hubiese sido desaprovechado, y que en el momento del rock and roll hacia el final de su repertorio se extrañó aún más.

El intermedio iría en crescendo con las manifestaciones de expectación. Fans de no más de 20 años repletaban el Movistar Arena, se organizaban para ponerle filtros al flash de sus celulares y crearon un espectro de colores que demuestran que la unión hace la fuerza. Una juventud eufórica pero no por ello mal portada al contrario de lo que se suele pintar en shows cuyo público grita demasiado. Éxtasis que la fanaticada no puede evitar cuando por fin aparece la banda y Harry unos segundos después lanzado besos hacia todos los sectores.

El gran protagonista de la noche es ovacionado, y su banda no se queda atrás. Haciéndole el peso en figuración a través de la pantalla, la baterista Sarah Jones, a quien hemos visto antes en Chile como parte de la banda Hot Chip. Pero Harry Styles es la estrella indiscutida y su amabilidad el sello de identidad que le posicionan como uno de los artistas del momento. Resulta evidente comprender la emoción de una audiencia adolescente amando una figura tan carismática y que la celebración a su persona crece cada vez que el cantante aparece sonriendo en pantalla, saludando en español o trasladándose hacia el otro extremo del escenario para estar más cerca de galería. Mucho amor y cariño para tratarse de un concierto de renovado rock.

Porque Harry Styles es un ídolo positivo, a diferencia del paradigma de rockstar que explota una imagen autodestructiva como algo cool. Esa faceta contraria, si bien puede venir de la imagen de un chico surgido de una boyband, queda bien para estos tiempos en que el pop rock señala caminos de tolerancia, donde basta un mensaje para llenar recintos. Treat people with kindness es la frase que podía leerse y que en Sign of the times cobró mayor significado al elevarse miles de carteles entre el público. Harry Styles ya finalizaba su presentación, y resultaba gracioso que una ovación general exigiera el hit faltante. Kiwi, el sencillo punk rock que todos esperaban pone fin al encore, tras una hora y media de show.

✍🏽 © Gabriela Alvarez – 📸 © Checho García Pardo / Recital.cl

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