Sep 14, 2017

Ahora y Siempre: Los Cadillacs Tocando Para Vos

Equipo Fotografía

Son de esas bandas que invitan a la noche, tabaco y alcohol. Componen esas jodidas canciones que el maldito trabajo, sistemática rutina y el dolor del fracaso expulsó de tu cabeza. Pero ahí están ellos, contribuyendo a devolver la autoestima extraviada en dos horas de impecable recital. Los Fabulosos Cadillacs, relucieron esa magia que los hace únicos e irrepetibles a la hora de animar un corazón en pena, carente de alegría y anémico de felicidad.

Bajo la tutela del eterno Vicentico -no se extrañe, está vivo- la agrupación trasandina recorrió lo mejor de su trayectoria. Fue un repaso de tres décadas de música, comandados por un cantante que sacrificó hígado, pulmones y nariz, en función del eterno legado de esta tremenda Big Band. Sin duda, un héroe de mil batallas.

La apertura instrumental con “Cadillacs”, ratificó la pasión que genera una agrupación sobreviviente a la inmediatez de la industria musical. Ésta última, carente de proyección y sobrepasada de banalidad.“Mi novia se cayó a un pozo ciego”, reventó los tímpanos de nostalgia, en épocas donde la diversión no tenía tiempo ni horario.

Insigne fotografía que prosiguió con “El genio del Dub”. Otro éxito largamente coreado por las siete mil personas que se dieron cita en el histórico recinto. El mismo que en sus afueras, olía a excremento (por no decir mierda) de caballo, derivada de los preparativos de inefable Parada Militar en la explanada del Parque O’Higgins.

Regresando a lo convocante, “Calaveras y Diablitos” junto a “Manuel Santillán, El León”, gatillaron la emoción de un público transversal en edad y género. El mismo que disfrutó cada estrofa de una banda que instrumentalmente, es digna de sacarse el sombrero. Nada más que decir, poco que explicar.

Al punto que “Revolución Rock”, “Mal Bicho” y “Matador”, cerraron en llamas la primera parte de un show. Una trilogía de himnos que remarcaron el sabor de lo genuino. Sonidos latinoamericano que actualmente, camino hacia el polo norte, tanto odian y nosotros bastante disfrutamos. Creaciones oriundas de nuestra identidad cultural y geográfica, cargadas de recuerdos imborrables que despertaron el júbilo de la fanaticada.

Tras abandonar el escenario para dar curso a un breve receso, LFC, regresaron para finalizar la velada con canciones que ya son parte del abecedario del rock latino: “Basta de Llamarme Así”, “V Centenario”, “Siguiendo la Luna” y la indispensable “Satánico Dr. Cadillacs”, iban sellando una presentación memorable, sólo para fanáticos, con el sabor de la nostalgia operando en la garganta de todos los asistentes.

Sonidos que traen a la memoria jornadas donde una efímera noche de copas, era más importante que tú propia vida. Así quedó de manifiesto con “Yo no me sentaría en tú mesa”, azotando los cimientos de la indestructible cúpula que se sensibilizó con tan hermosa postal.

Poco importaban los arrepentimientos. Ellos estaban sobre el escenario, compartiendo el delirio de esas locas quimeras que nunca dejan de golpear el corazón, aceleran su ritmo y desatan tu pasión. Y es que la explicación es muy simple: los Cadillacs tocaron para vos. Fueron 120 minutos de felicidad…39 años de lindos recuerdos. Gracias muchachos.

Texto por © Beto Arán y Fotos por © Checho García Pardo / Recital.cl

Los Fabulosos Cadillacs

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