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Super Junior en Chile: Llanto y desmayos en el Movistar Arena

La banda ícono K-Pop se presentó por segunda vez en Chile.

super-show 5 26 de abril de 2013

Qué más podríamos agregar al estilo desplegado por una Boys Band: nada. Si bien, no son jóvenes americanos ni ingleses, Super Junior, despliega todos los recursos que caracterizan a sus predecesores. Una colorida escenografía, sugerentes bailes y una estrecha comunicación con el público, fueron la tónica del show exhibido por la agrupación surcoreana.

Todo ello matizado con una producción audiovisual al estilo Matrix, exhibida como aperitivo entre cada tema. Ingredientes que terminan por desatar la histeria de los preadolescentes, a quienes poco les importa que sus ídolos no canten y consigan la fama proyectando lo que no hacen.

Esta combinación de factores, sumado a un marco de público que rebasó las instalaciones del Movistar, ofrecen la sensación de un perfecto DVD tanto en audio como imagen. Tres pantallas LED e impecables registros vocales sustentados en generosos playback, dieron fortaleza un energizante show de principio a fin. Así lo entendieron sus fans, quienes estallaron en éxtasis con la segunda visita de Super Junior.

Pasadas las 21:00 horas, miles de orejuelas azules se encendieron para dar la bienvenida a la banda. El griterío era ensordecedor. Sin ir más lejos, algunos padres asemejaron la experiencia como lo más parecido al maldito infierno. Las desgarradoras voces, emanaban de las mismas niñas que horas antes del show, se fotografían con el primer joven surcoreano presente en el recinto.

En el escenario, las pantallas daban inicio a la película que sería la introducción de una celebrada “Mr. Simple”. La aparición de los 1o protagonistas de la velada generó locura en las fanáticas que viajaron desde recónditos puntos del país. Luego, “Bonamana”, mantendría el mismo estado de clímax. Sin embargo, éste se vería sobrepasado con la intervención de los jóvenes. Ayudados por un traductor, dirigieron amistosas palabras a sus admiradoras. Una instancia que elevó los decibeles de griterío a niveles nunca antes oídos, el cual, se prolongó hasta el éxito “Sexy Free & Single”.

A esas alturas, la pasarela extendida en el Sector Golden, permitía establecer una estrecha cercanía con los artistas. Rutina que se prolongó durante gran parte de la velada. Como era de suponer, también se generó el romanticismo que llegó a través del cover de Michael Bolton, “How Am I supposed to live without you”. Quizás, el único momento donde se pudo oír “algo” de registro vocal.

Con todos los elementos ambientales a su favor, “Oppa Oppa”, continuó la senda de la noche caracterizada por los sucesivos cambios de vestuario. En medio de una generalizada algarabía, los sonidos del Axé se hicieron presentes con “Ai se eu te pego”. El pegajoso tema de Michel Telo, puso la nota curiosa en una presentación estudiada hasta el más último detalle. Una estrategia de marketing, que ya había sido utilizada en su reciente visita a Brasil. Posteriormente, “Break Down”, “Rockstar” y “So I”, entre otras, fueron englobando una velada donde el baile y artificios escénicos, superaron hidalgamente el valor de la música.

Para el final “Miracle”, “Dancing Out” y “Mary U”, finalizaban un show sólo apto para fanáticos. En las afueras, centenares de padres aguardaban por sus hijos que vivían la burbuja del delirio emocional. Fueron más de veinte canciones alojadas en más de tres horas de show, donde los únicos ganadores fueron los miles de niños instalados en el recinto. Así lo manifestaban sus afonías y manifiestos rostros de felicidad, euforia, llanto descontrolado y hasta más de 20 desmayos atendidos en la enfermería durante el espectáculo de Super Junior.

Hoy quedó la sensación de ver y escuchar un grupo amparado en el beneplácito de la industria, factor que deriva en la necesidad de generar dinero e identidad pop, ligados a nuevos mercados comerciales. La agrupación aprobó con creces el testeo de los fans, pero dejó dudas sobre su peso artístico real, sello inherente y estigma que carga toda boy band y donde los propios integrantes de Super Junior están llamados a demostrar con los años que lo suyo es más que la repetición de una fórmula que da dividendos. El desafío es suyo.

Por Beto Arán.

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Publicado por: Equipo Redacción

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